No te abandones: el arte de acompañarte en cada momento

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En muchos encuentros Daniel Lumera repite: “no abandones el dolor, no rechaces el rechazo, no abandones el abandono…”

En definitiva: no te abandones a ti misma, a ti mismo, a tu corazón, tu vida o lo que estés sintiendo en este preciso momento.

Recuerdo perfectamente que todas las veces que he tenido la suerte de escucharlo compartir este mensaje en directo, me he detenido un instante, he hecho algunas respiraciones profundas, he puesto mis manos encima del corazón (como sabemos que requieren estas ocasiones 😉 ) , y he pensado: ¡Ah sí, sí! ¡Sí! Yo me tengo a mi misma. Sí, sí, Yanua estoy aquí para ti, no te abandono.

Y oye…

Para mí, en aquel momento, ya estaba todo hecho. 

Me hacía sentir bien, me pensaba que me sostenía y me amaba a mi misma, pensaba haber entendido perfectamente las palabras de Daniel.

Tanto que, cuando me las encontraba de nuevo en algunas páginas de sus libros, me decía:  ¡Ah sí, sí! Esto lo hago yo.

¡Cómo si de una tarea se tratara!

Sonreía feliz, y venga, a otra cosa.

Y esto no es algo malo. Era perfecto por aquel momento. Era el máximo y lo “correcto” a lo que mi mente y mi sentir podían de alguna manera acceder. 

En aquel momento me parecía lo más elevado y maravilloso que podía experimentar.

Y he seguido practicando las enseñanzas del Filo d’Oro, las del método My Life Design… y poco a poco… sin darme cuenta, algo se iba gestando…

Hace unos días, en un momento inesperado de intenso dolor, viendo como se me venían encima los caballos de la reactividad y de los patrones aprendidos y repetidos una y otra vez…

Algo dentro de mí, de forma totalmente espontánea, dulce y amable, me hizo detenerme y decirme a mi misma: Yanua, mi Amor, detente, respira. No te preocupes, yo estoy aquí para ti, no te abandono. No abandones este dolor, no abandones este abandono. Estoy aquí para sentirlo contigo. Yanua, estoy aquí contigo.

Y todo cambió. 

Empecé a vivir aquel dolor, aquel acontecimiento inesperado, de forma totalmente nueva. 

¿Esto significa que dejó de doler, que no me enfadé ni lloré?

Siento comunicarte que no, seguí sintiendo dolor, rabia y llanto.

Pero lo hice conmigo misma y con  toda la fuerza, determinación, fuego, dulzura, compasión, ternura y amor de mi parte. 

Con todas mis imperfecciones, mis talentos, mis carencias y virtudes. 

Mi reacción frente al dolor, es abandonarme.

Como la mayoría de los seres humanos, creo,… ante el dolor busco una huida, de forma inconsciente, para no sentirlo, para, como diría Daniel, anestesiarme.  

Lo que mi mente ha ido aprendido es que huyendo de mí, de la forma que sea, dejo de sentir.

¿Pero esto es realmente así?

No.

Lo que estás generando es aún más dolor y violencia sobre ti misma, además de acumular todo lo anterior, generar la ausencia total de ti y negar lo que estás viviendo, que tiene derecho a existir por el simple hecho que está sucediendo.

Con el tiempo, y gracias a todas las herramientas que la vida me ha concedido poder experimentar, he tomado consciencia de esta forma de compensación, esta forma de reaccionar, pero sigue siendo un muelle que se activa, y que, a veces, cambia de forma.

¿Pero sabes qué?

Lo creamos o no, cada pasito que damos queda grabado en nuestro interior. 

Cada toma de consciencia, cada respiración consciente, cada vez que decidimos, aunque solo sea durante un instante, no abandonarnos, no salir disparados en reacción… se queda ahí, echando, silenciosa y humildemente, raíces fuertes.

.

Hasta que un día, cuando menos te lo esperas y quizás cuando más lo necesitas, brota la primera flor, tímida, pero poderosa.

Mi flor ha sido sentir, en medio de la tormenta, de forma profunda y auténtica, que lo que estaba aconteciendo no era algo contra mi. Que no había perdido la tierra firme, que no estaba perdida en ningún océano.

Que puedo seguir respirando en calma porque todo lo que necesito no está ni un milímetro fuera de mi. Está en todas y cada una de mis partes, hechas de la misma fuerza, fragilidad, sabiduría y amor que la propia vida. Y esto nunca va a cambiar. 

Y no me parece poco.

Y siento, como diría Daniel, que es una auténtica locura que demos por hecho el milagro de existir.

Y doy gracias a Yanua,  o a quien haya obrado en su lugar, por todas las veces que no me he abandonado, por todas las veces que he elegido mi bienestar sin saberlo, como un instinto de amor que todas y todos tenemos dentro, más o menos dormido.

Personalmente lo he hecho con cada libro que he leído y dejado de leer, con cada paseo que he disfrutado o pasado por alto, con cada charla que he sostenido con amor o con prisa.

Todas las veces que he tomado la decisión, porque es una elección diaria, de tener la intención de vivir consciente (lo consiga o no), de encontrar herramientas que pueden acompañarme y sostenerme en mis dificultades… me estaba eligiendo, de una manera u otra.  

En mi caso las formas han sido My Life Design Academy, por su profundidad de contenidos pero también por la autonomía en experimentarlos. Por su poder de transformación auténtico a la vez que cercano, accesible, a mi ritmo. 

Por haberme enseñado que lo profundo y lo revolucionario está también en lo cotidiano. Que es una responsabilidad y un derecho individual y colectivo poder Ser y actuar libres de esquemas aprendidos y llevados a cabo en piloto automático, que otra forma de experimentar la vida ni está tan lejos, ni es tan laborioso o complejo de llevar a cabo.

Y ha sido el Filo d’Oro, por la determinación con la que te empuja con amor y fuerza a entrar en lo más profundo de ti, a priorizar tu autorrealización por encima de cualquier autolimitación mental, alentándote a un compromiso firme que no ahoga, si no que te devuelve el aliento cuando pareces estar sin aire. 

Por haberme enseñado y acompañado a encontrar Hogar y Camino en lo más valioso: en mí misma, en esta vida que me quiere viva, ahora. Por cada lágrima y latido de amor y devoción experimentado y por experimentar.

No sé cuáles serán tus formas. 

Pero por favor, desde lo profundo de mi corazón hasta lo profundo de tu corazón…

No te abandones.

Gracias por haberme acompañado hasta aquí. Me encantaría leerte en los comentarios, saber cómo has cultivado tu flor y seguir andando juntas, juntos.

Tus palabras y experiencias son muy valiosas para mi, estoy deseando leerte y…

Espero encontrarte en Barcelona, u online, para la nueva Masterclass de Daniel Lumera: “Los Códigos de la Realidad”. 

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Comentarios

4 respuestas

  1. Mi querida amiga . Veo como el camino te pone en lugares maravillosos y me encanta leerte. Para mí el encontrarme a mi el escucharme y sentir lo que realmente puedo captar sea mínimo ,poco o mucho es una experiencia maravillosa que ahora quiero buscar más de mi ser , quiero ver mis miedos y mis dolores para salir de tantos patrones que olvidamos realmente quienes somos. Escucho charlas de Daniel son impactante y ahora estaré online en el Máster así seguiremos buscando el camino para sentir nuestro verdadero ser.

    1. Mi querida amiga, qué hermoso leerte. Es maravilloso que sigas este camino de autodescubrimiento con tanta apertura y valentía. Te deseo mucha luz en cada paso❤️✨

  2. Gràcies pe compartir lo bellesa que és estar amb un mateix
    A voltes se’ns oblida que aquesta íntima amistat és quí sempre hi és
    Una abraçada ben sentida

    Gracias por compartir lo bello que es estar en uno mismo
    A veces se nos olvida la cercania de esta íntima amistad
    Un abrazo inmenso

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